Una tarde de invierno sentada en un banco mirando el pasar de gente. Todos van con prisas de un sitio a otro los niños a deportes, música, carate, danza..
Los padres con la vista puesta en dos lugares los niños y el reloj ese reloj que marca el pasar con sus segundos minutos y horas. Ese reloj que es el dueño de nuestro tiempo. Si no me creéis hacer la pueda. Mañana dejar el reloj en casa y no miréis la hora ni en el móvil después de un tiempo te darás cuenta que el reloj es el dueño de tu tiempo de tu vida y que vives solo por dar sentido a ese reloj. Pero yo ya no.
Después de salir de fiesta con unas amigas perdí ese ladrón de tiempo y aunque he dicho mil y una vez de hoy no pasa me compro otro reloj. La idea se fue disipando y ahora soy yo la dueña de mi tiempo. Yo decido cuando es tiempo de todo y de nada
Ahora yo soy la única dueña de mi tiempo.